lunes, 25 de octubre de 2010

Patotas de un modelo

No se engañen. Los personajes de esta foto son circunstanciales. Ahora les toca el turno a Cristina, Pedraza y Moyano, como antes lo fueron Daer, Cavalieri, Ubaldini o Lorenzo Miguel, por nombrar sólo a unos pocos. El problema sin resolver es mucho más de fondo: tiene que ver con un modelo sindical que nos tiene de rehenes desde hace...¿cuántos años ya? Burócratas empresariales a los que les importa una mierda el bienestar y los derechos de miles de trabajadores y que, como un destino fatal, responden a una misma estructura política (¿hace falta nombrarla?). Esa misma organización que los alimenta políticamente para su convenciencia. Sino, preguntemosnos: ¿Se imaginan a un partido no peronista gobernando este país en un similar contexto social? Puedo jurar que ya estaría ardiendo.
Hay que convenir que no hay salida posible sin gremios democratizados.
Esta vez, lo sufrió en carne propia el militante del PO, Mariano Rodríguez, de sólo 23 años.

domingo, 17 de octubre de 2010

Capitalismo insomne

Con el montaje acelerado de Oliver Stone, se recrea el marco financiero-ilusorio-bienestar que hace dos años hizo estallar a cientos de bancos en EE.UU. y Europa.
La película me gustó. Así funciona el capital liberal en el mundo entero: mientras les dura el festín de especulación con la plata de millones de contribuyentes, despotrican contra la intervención del Estado y celebran sus orgías en dólares. Claro, no sea cosa que todo el gozo sea sólo una ilusión, porque ahora el mismo Estado imbécil pasa a convertirse en un señor vivaráz y respetable. Muy buena actuación del jovencito Shia LaBeouf, el rol de Michael Douglas está calzado al contexto.
En fin, como dice el Cancionero de Palacio del siglo XVI:
Hoy
comamos y bebamos
y cantemos y holguemos
que mañana dormiremos.

martes, 5 de octubre de 2010

Diálogos que nos llaman


Curioseando por la web, encontré este diálogo imperdible publicado en el Suplemento Temas del diario La Voz. Sólo con mirar de quiénes se trata, vale la pena repasarlo. ¿Quién debe considerarse más importante? ¿El escritor o el lector? ¿Qué sentido tiene publicar? ¿En qué momento hay que darle fin a la historia que se cuenta? Optar por uno de ellos es sólo un reduccionismo. Escribir textos o poemas es un arte misterioso que encierra cientos de interrogantes.